Metabolismo más Lento en la Menopausia

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Cuando la mujer entra en la menopausia no solo se ven afectadas las hormonas sexuales, sino que también otros reguladores del sistema endocrino pueden verse alterados.

Uno de los trastornos más frecuentes que se producen como consecuencia de la menopausia es el que afecta a la actividad de la glándula tiroides, que desciende, produciéndose hipotiroidismo.

La principal función de la glándula tiroides es la de regular el metabolismo a través de las hormonas que produce, la T3 (triyodotiroxina) y la T4 (tiroxina). El metabolismo comprende toda una serie de procesos o reacciones bioquímicas que se dan en el interior de las células, con el objetivo de asimilar la energía y nutrientes de los alimentos que ingerimos, y de mantener el tono y temperatura corporal. Por encima de este mecanismo de regulación, la hormona TSH (tirotropina), detecta cuándo las hormonas tiroideas están bajas o altas, y aumenta o disminuye sus niveles según sea necesario, por lo que una prueba imprescindible para detectar el hipotiroidismo es analizar el nivel de la TSH en sangre.

En el hipotiroidismo se produce un enlentecimiento de los procesos metabólicos, como la lipólisis, que es el proceso mediante el cual la grasa se transforma en glucosa, que el organismo utiliza como fuente de energía. Al quedar la grasa “estancada” en sus depósitos, es muy frecuente que aumenten el peso y el colesterol, y que, aunque se siga una dieta baja en calorías, cueste perder los kilos de más.

El hipotiroidismo se manifiesta con síntomas como el cansancio, bajo estado de ánimo o depresión, ritmo cardiaco lento, intolerancia al frío, estreñimiento, piel reseca y engrosada, pelo y uñas quebradizas e incluso leves pérdidas de memorias. Son síntomas poco específicos, lo que lleva a que en muchos casos se tarde bastante tiempo
 en diagnosticarlo o incluso pase desapercibido si no tiene consecuencias graves. De hecho, muchas mujeres tiene por una situación normal el aumento de peso cuando se entra en la menopausia y que este sobrepeso se mantenga para toda la vida.

Descartados el exceso de ingesta calórica en la dieta y el sedentarismo, ante un aumento de peso inesperado sería muy recomendable la consulta al médico sobre el estado de la glándula tiroides.

El aporte de yodo es fundamental para la glándula tiroides, ya que sin él no pueden sintetizarse las hormonas que produce. Entre los distintos tipos de yodo que se comercializan, una buena opción puede ser el procedente de extractos de algas Kelp, más natural y asimilable por su procedencia orgánica.

La L-Tirosina, aminoácido que se encuentra en alimentos como carnes y quesos, se transforma en el organismo en distintas moléculas, entre ellas la hormona tiroidea T4, colaborando a reestablecer una función tiroidea normal. Además mejora síntomas como el cansancio, la fatiga y el bajo estado de ánimo que suelen acompañar al hipotiroidismo, ya que en el cerebro puede transformarse en mensajeros químicos que favorecen la vitalidad y las sensaciones de confort y satisfacción.

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