Eleuterococo, el Ginseng que viene del frío

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El Eleuterococo (Eleutherococcus senticosus) es una planta que procede de las estepas de Siberia y pertenece a la misma familia que el ginseng, motivo por el que recibe también el nombre de Ginseng Siberiano.

La raíz del eleuterococo era ya utilizada por los chamanes siberianos desde épocas muy antiguas por sus propiedades como adaptógeno. Los adaptógenos son sustancias que mejoran la resistencia del organismo frente a condiciones poco favorables, favoreciendo su adaptación a cambios y situaciones adversas. Entre otros efectos, los adaptógenos mejoran la respuesta a la fatiga causada por esfuerzos físicos, favorecen que el organismo se aclimate a los cambios térmicos, tanto por altas como por bajas temperaturas, y facilitan la recuperación de enfermedades e intervenciones quirúrgicas.

El eleuterococo se ha popularizado sobre todo como ayuda energética en la práctica deportiva, para mejorar la resistencia a la fatiga muscular y aumentar el rendimiento. Tanto es así que hoy en día se incluyen sus principios activos (eleuterósidos) en las tablas de dopaje.

Siempre y cuando no se haga un uso excesivo, la raíz de eleuterococo se puede emplear de forma segura como tonificante de las funciones físicas y mentales. El mecanismo por el cual actúa es complejo, ya que afecta a distintos sistemas, dando finalmente lugar a un estado general de bienestar y resistencia.

Sobre el funcionamiento del sistema nervioso, la raíz de eleuterococo ejerce un complejo efecto, y que depende en gran medida de cada persona, aunque hay bastante coincidencia en que tiene una acción estimulante y anti-hipnótica. También favorece la concentración y la capacidad de respuesta y favorece la resistencia frente a situaciones de estés más o menos prolongadas.

El eleuterococo también actúa en el sistema endocrino, sobre la producción de distintas hormonas. Estimula la actividad de las glándulas sexuales, atribuyéndosele efectos afrodisíacos. Por su efecto sobre las glándulas suprarrenales contribuye a crear un entorno en el organismo altamente resistente a los estímulos y agresiones externas y también tiene efecto antiinflamatorio. Por un mecanismo todavía no bien conocido tiene acción hipoglucemiante, ayudando a reducir los niveles de glucosa en sangre.

Por su uso continuado se ha observado que la raíz de eleuterococo actúa como inmunoestimulante, favoreciendo la producción de linfocitos. También ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre y se ha estudiado su uso en el tratamiento del cáncer, donde parece ser útil para mejorar la tolerancia a la quimioterapia y proteger frente a algunos efectos de la radioterapia.

El uso de la raíz eleuterococo parece ser bastante seguro y no suelen aparecer efectos secundarios a las dosis terapeúticas, excepto una ligera excitación o dificultad para conciliar el sueño si se toma poco tiempo antes de acostarse. Sin embargo, derivado de sus propios efectos en el organismo, está desaconsejado su uso en casos de hipertensión, ansiedad y antecedentes de infarto de miocardio así como su uso continuado para vencer el cansancio, ya que cuando la sensación de agotamiento es muy prolongada en el tiempo se deberían investigar las causas junto a un especialista.

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