Alimentando la Piel

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De la misma forma que, a través de los alimentos o de los complementos dietéticos (suplementos), aportamos nutrientes para mejorar la salud nuestro organismo, la piel también necesita un cuidado nutricional.

Hasta hace pocos años el cuidado de la piel y cabello consistía básicamente en la aplicación externa de productos para limpieza, hidratación y para prevenir o tratar “defectos estéticos” o enfermedades dermatológicas. El uso de suplementos estaba bastante limitado a las “pastillas” para la caída del cabello.

El cabello y las uñas tienen su origen el el interior del organismo. Se construyen a partir de los nutrientes que ingerimos, por lo que la nutrición es esencial para su que su estructura se la correcta y sean fuertes y resistentes.

La piel está constituida por tres capas, todas ellas implicadas en su salud y aspecto, pero sólo es la epidermis, la capa externa, la que se cuida con la cosmética de aplicación externa. Nutriéndola desde el interior se conseguirá que, desde la base, el tejido se constituya más firme, elástico, hidratado y libre de toxinas.

Hay una serie de nutrientes que pueden considerarse como básicos para la salud de la piel, cabello y uñas:

· Azufre: está contenido en moléculas orgánicas como aminoácidos (L-Cisteína, L-Metionina), el MSM (Metil Sulfonil Metano) o la vitamina Biotina.

· Vitamina C: necesaria para la síntesis de colágeno y para la protección antioxidante frente a los radicales libres.

· Silicio: es el mineral clave para la resistencia y firmeza de todos los tejidos del organismo, y con especial importancia en la piel, cabello y uñas. Además, les proporciona flexibilidad.

· Zinc: participa en la síntesis del colágeno y ayuda a la reparación de heridas, a la cicatrización y a reducir la irritaciones y el acné. Además tiene propiedades antioxidantes.

· Ácidos Grasos: aseguran la correcta hidratación. Destaca el Omega-7 por su alto poder hidratante y el Omega-3 por su papel preventivo y tratante de reacciones inflamatorias y dermatitis.

· Vitaminas A y E: participan el la formación de las mucosas y las mantienen en buen estado.

Con algunos nutrientes además podemos mejorar el estado de la piel y/o retrasar el envejecimiento:

· Ácido Hialurónico: es un componente natural de la piel, que le proporciona hidratación y hace que la epidermis sea más flexible, previniendo la formación de arrugas y alisando las que ya se han formado. Su producción por parte del organismo disminuye de forma natural con la edad.

· Colágeno: es un componente estructural importante del cabello, la piel y las uñas. Ayuda a reparar el tejido conectivo de la piel, dándole firmeza, y ayuda a mantener la hidratación, que se va reduciendo con la edad.

· Selenio: su actividad antioxidante sobre todo se centra en la piel, y refuerza las estructuras del cabello y las uñas.

· Beta-caroteno y Astaxantina: por su efecto antioxidante, centrado en la protección de la piel, reducen el efecto nocivo de los rayos UV sobre esta y además favorecen un bronceado más saludable.

Las actividades de estos nutrientes solo se obtienen en su totalidad cuando se administran por vía oral, como promueve la nutricosmética. Aplicadas sobre la piel muchas de ellas no penetran en la dermis, ejerciendo un efecto solo en superficie y temporal, como es el caso del colágeno o del ácido hialurónico.

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2 Comentarios

  1. Vanesa Ramil lopez

    18/12/2012 en 11:08

    Hola mi nombre es Vanesa,me gustaría saber q puedo tomar para mi piel.Tengo 31añis y tengo granitos y puntos negros y algún bultito de grasa cual es la solución a este problema

  2. Suplmentos nutricionales

    19/12/2012 en 09:59

    Para purificar la piel se puede probas con el Vitex o sauzgatillo (Agnus castus), muy útil como depurativo sobre todo en mujeres en edad fértil. El zinc también es una buena ayuda como regulador de la grasa y el acné. Se han de seleccionar también correctamente los productos de limpieza e hidratación. La limpieza debe incluir a diario un limpiador suave, para la mañana y la noche, que elimine impurezas pero no le quite a la piel su protección natural, seguido de una aplicación local en los granos de un tratamiento específico, como el aceite de árbol de te. También es recomendable hacer semanalmente una exfoliación y una mascarilla purificante, como la arcilla. La crema hidratante se debe aplicar mañana y noche, tras la limpieza, y debe ser específica para pieles con imperfecciones.

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