Mantener el Deseo Sexual durante el Cáncer

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La sexualidad es un aspecto muy importante de la vida del adulto, que afecta tanto a la calidad de vida del individuo como a la de la pareja. Por ello, a los pacientes de enfermedades crónicas, como el cáncer se les recomienda que mantengan su vida sexual y no dejen de lado esa faceta vital.

En los pacientes con cáncer es muy importante no solo tratar la enfermedad, sino al paciente en sí, evaluando como influye la enfermedad en sus vidas personales.

Uno de los aspectos más difíciles de afrontar en el día a día de los pacientes con cáncer es la sexualidad. Determinados tipos de cáncer o tratamientos de quimioterapia pueden afectar de forma importante al aparato genital, tanto a su estado interno como a su aspecto externo. Tal es el caso del cáncer de próstata en los hombres (el más frecuente) o el cáncer de cuello de útero y de vulva en mujeres.

En el caso de las mujeres hay sobre todo temor al abandono de sus parejas y a no volver a ser las mismas de antes. Los miedos más comunes en los hombres son los problemas de erección que puede haber tras la cirugía y la preocupación por las secuelas físicas. Una inquietud mayor que estas, y que comparten hombres y mujeres, es el no volver a sentir placer.

Según se observa, durante el primer año de la enfermedad hay entre un 20-40% de pacientes que padece ansiedad o depresión de la función sexual. Entre el segundo y el cuarto año un 25%, y en el quinto año, la proporción se reduce al 15%. Esto es debido a un proceso que pasan tanto el paciente como su pareja en relación a su sexualidad conjunta.

Hay tres momentos cruciales que afectan a la sexualidad durante el cáncer:

· El ‘shock’, o primer impacto cuando se recibe la noticia, donde disminuye cualquier deseo sexual.

· El tratamiento. Es un momento en el que el deseo sexual se ve dificultado por el desgaste físico que producen los tratamientos de quimio y radioterapia, en ocasiones muy agresivos, y que afectan tanto al ánimo del paciente como a su autoestima respecto a imagen física.

· La reconstrucción. Durante este periodo hay una recuperación progresiva de la actividad sexual, comenzando por una mejoría de la autoestima del paciente y que finalmente desemboca en volver a sentir deseo sexual.

Los expertos recomiendan confiar en la pareja y comunicarse abiertamente con ella, así como otras actitudes que pueden ser muy útiles para mejorar la actividad sexual dentro de la pareja:

· Abrir la mente y ver otras perspectivas respecto a la vida sexual.

· Darse un tiempo para recuperar de nuevo el humor entre la pareja.

· Sentirse cómodos el uno con el otro y con los cambios producidos.

· Que haya contacto físico, caricias, mimos…

· Ver una película erótica para estimular el deseo.

· Tomarse más tiempo para los juegos preliminares.

· Escuchar música relajante y/o bailar.

· Realizar actividades placenteras y que salgan de la rutina diaria, como excursiones o viajes.

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