Como Recuperarse de la Gastroenteritis

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La gastroenteritis es una inflamación de la mucosa gástrica e intestinal debida a la infección por virus, bacterias o en ocasiones secundaria a ciertas medicaciones. Los síntomas más frecuentes de las infecciones gastrointestinales son náuseas repentinas, vómitos y diarreas, acompañadas de molestias estomacales, debilidad y malestar general y, en ocasiones, fiebre.

Aunque es una enfermedad bastante frecuente y que suele ser de fácil solución, hay casos que pueden dar lugar a cuadros de mayor gravedad, lo que pone de manifiesto la importancia y la necesidad de adecuar la dieta y la ingesta de líquidos en caso de sufrir una infección gastrointestinal, sea producida por bacterias (E. coli, salmonellas…) o por virus (enterovirus).

Normalmente, el reposo, un periodo de ayuno y una posterior dieta líquida o semi-sólida (dieta blanda) son suficientes para que la gastroenteritis remita. No suele ser necesario tomar medicamentos, salvo analgésico en el caso de fiebres altas o muy persistentes.

Para acelerar la recuperación de la gastroenteritis y aliviar los síntomas se recomienda seguir primero una dieta líquida e ir introduciendo los alimentos a medida que remiten los síntomas, comenzando con los de más fácil digestión y evitando los que sean ricos en fibra.

· Dieta líquida.

No se deben consumir alimentos sólidos en las primeras horas. En el caso de los niños, de 4-6 horas y en adultos, unas 12 horas.

Durante este período se aconseja beber abundante líquido para prevenir la deshidratación y ayudar a eliminar los agentes patógenos. Es preferible beber en pequeñas cantidades y de forma continua, y entre las bebidas más aconsejadas están el suero oral y las bebidas isotónicas, el agua con limón, infusiones digestivas (manzanilla, hinojo, melisa, tila o hierbaluisa) y los zumos de fruta sin pulpa.

· Dieta blanda, astringente y sin fibra.

Se introducirá una dieta sólida sólo cuando haya pasado la primera fase de la gastroenteritis, es decir, cuando haya un máximo de 3-4 deposiciones al día. Se han de introducir los alimentos de forma gradual y poco a poco para comprobar que la reacción del cuerpo es la adecuada y puede tolerarla.

Serán de elección en esta fase los alimentos de carácter astringente y sin residuo (sin fibra), que ayudarán a normalizar la actividad intestinal. Son muy recomendables los vegetales ricos en taninos, compuestos con propiedades antiinflamatorias y astringentes que ayudan a “secar” y desinflamar la mucosa intestinal.

La manzana pelada, rallada y oscurecida destaca por su contenido en taninos, que se forman al oscurecerse la pulpa. El membrillo y el níspero, además de taninos, contienen pectina, un tipo de fibra soluble también presente en las manzanas. La fibra soluble retiene agua y forma al hidratarse una especie de gel, que hace que el ritmo intestinal sea más lento y se frene la diarrea.

Como alimentos que se deben evitar durante la gastroenteritis están la leche y sus derivados (la lactosa empeora los síntomas), las frutas y verduras crudas, las legumbres, los frutos secos, los cereales integrales (pan, arroz, pasta, muesli) o cualquier otro alimento con efecto laxante. Tampoco son aconsejables los dulces, las bebidas muy frías ni realizar ninguna actividad física.

· Restauración de la alimentación habitual.

Cuando la evolución es favorable se puede ir volviendo a la dieta habitual, comenzando con alimentos secos que necesiten buena masticación, como biscotes o pan tostado, arroz blanco, tortas de arroz, puré de patatas o de zanahorias, jamón cocido, tortilla, carne blanca hervida o a la plancha, pescado blanco (merluza, pescadilla, bacalao, perca o gallo), fruta cocida o al horno sin piel, en almíbar sin el jugo o bien en forma de zumos colados no ácidos y sin azucarar o pequeñas porciones de fruta fresca madura, como la pera o el plátano.

Cuando comience la recuperación, no convienen los excesos en los días posteriores, ya que el estómago aún está débil y se puede resentir.

Desde el comienzo de la enfermedad hasta pasadas unas semanas de su recuperación son muy recomendables los preparados no lácteos con bifidobacterias, que ayudarán a una más rápida recuperación de la enfermedad y a que se restablezca de forma permanente el equilibrio en la mucosa intestinal, evitando recaídas.

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