Calostro para Reforzar las Defensas

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El calostro es la primera “leche” producida por las glándulas mamarias tras el alumbramiento, y será el alimento del recién nacido durante sus primeros días de vida. Este líquido de consistencia viscosa y color amarillento es un alimento ideal y primordial para el bebé, ya que a través de él se le transmite la inmunidad que su inmaduro organismo todavía no es capaz de producir. La más valiosa de las “armas inmunológicas” que contiene el calostro son las moléculas conocidas como Factores de Transferencia.

La exposición de un ser vivo a un agente infeccioso hace que se desarrollen una serie de mecanismos para defenderse de él en ese momento y en posteriores encuentros. Uno de estos mecanismos de defensa es la producción por parte de los glóbulos blancos de unas pequeñas moléculas, los Factores de Transferencia, que guardan memoria del agente infeccioso y hacen que el organismo se defienda de forma rápida y eficaz cuando se exponga de nuevo a él.

Se podría decir que los Factores de Transferencia son la inteligencia del sistema inmunológico. Son vitales en el desarrollo de estrategias de defensa del organismo y sus principales funciones son, frente a los agentes infecciosos, reconocer, responder y recordar.

La memoria del sistema inmune, en forma de Factores de Transferencia, es universal, por lo que puede pasar de unos animales a otros y así el hombre puede beneficiarse de la inmunidad contenida en el calostro de otras especies de mamiferos y en el huevo.

Originalmente, las preparaciones de Factor de Transferencia se administraban mediante inyección. Sin embargo, los últimos estudios han establecido claramente que el Factor de Transferencia es también efectivo cuando se toma por vía oral. Así mismo, el Factor de Transferencia ha demostrado su utilidad en todas las edades, desde la niñez hasta la vejez.

Una de las ventajas de los Factores de Transferencia es su pequeño tamaño, que ayuda a hacerlos no alergénicos, a diferencia de los anticuerpos, que son moléculas grandes.

Otro aspecto muy positivo del uso de los Factores de Transferencia es que son moléculas mensajeras, que educan y alertan sobre un peligro potencial a las células sin experiencia, haciendo que el organismo trabaje por si mismo y además ejercen el efecto sin ser consumidas. Esto es una ventaja para su uso en niños, en los que fisiológicamente el sistema inmunológico es inexperto, ayudándole a aprender de forma mucho más eficiente y rápida.

Los Factores de Transferencia son ideales para niños que no reciben lactancia materna, ya que es en el calostro materno donde se encuentran naturalmente estas moléculas. De hecho, los niños que no son alimentados con pecho muestran una mayor susceptibilidad a infecciones, alergias y cáncer infantil.

Los Factores de Transferencia se han probado en pacientes de cáncer como método coadyuvante de la quimioterapia, aumentando la expectativa de vida respecto a la que se obtiene con la simple aplicación de los métodos convencionales. En países como China los Factores de Transferencia son ampliamente utilizados para combatir enfermedades virales como las hepatitis B y C que pueden ocasionar cancer de hígado o cirrosis y también se utilizan como una alternativa mucho más económica a los tratamientos con interferón.

 

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